Qué meses de nacimiento aparecen vinculados a mejores resultados cognitivos, según algunos estudios

¿Puede el mes en que naciste influir en cómo te fue en la escuela? La respuesta corta es: quizás un poquito, pero no de la forma en que lo piensas.

Algunas investigaciones analizaron si la época del año en que llegamos al mundo puede relacionarse con diferencias en el desarrollo durante la infancia, y lo que encontraron es curioso, aunque hay que leerlo con calma antes de sacar conclusiones apresuradas.

No es magia, pero tampoco es casualidad:

Lo primero que vale aclarar es que nadie nace «más inteligente» por haber llegado en un mes determinado, eso no existe, lo que sí existen son pequeñas asociaciones estadísticas que algunos investigadores detectaron al comparar grupos grandes de niños.

Y cuando se analizan esos datos, hay meses que aparecen con más frecuencia que otros en los resultados positivos.

Los meses que más se repiten: octubre, noviembre y diciembre

Según publicaciones que recopilan este tipo de investigaciones, incluyendo una nota de La 100 que cita trabajos realizados en Estados Unidos y Japón: Octubre, noviembre y diciembre son los que más suelen mencionarse cuando se habla de mejores promedios en ciertas pruebas cognitivas durante la infancia.

Algunos análisis los vinculan con resultados un poco más favorables en áreas como razonamiento, creatividad o rendimiento escolar temprano, nada dramático pero lo suficiente como para que varios investigadores lo hayan notado y se hayan preguntado por qué.

¿Y cuál es la explicación?

Una de las hipótesis más estudiadas tiene que ver con la edad relativa dentro de un aula: En muchos países, el año escolar tiene una fecha de corte, los chicos que nacen antes de cierta fecha entran a una clase, y los que nacen después van a la siguiente. Eso genera aulas donde conviven niños con varios meses de diferencia entre sí.

Y en los primeros años de vida, esos meses importan mucho, un niño que ya cumplió seis años puede mostrar más madurez, mejor concentración y más vocabulario que otro que todavía no llegó a esa edad, aunque estén sentados en el mismo salón.

Con el tiempo, esa diferencia tiende a achicarse, pero en las evaluaciones tempranas, puede generar cierta ventaja para los que entraron al sistema siendo un poco más grandes.

Otros factores que también se consideran

Además del tema escolar, algunos investigadores también mencionaron la posibilidad de que las condiciones ambientales durante el embarazo o los primeros meses de vida puedan jugar algún rol, aunque estas explicaciones son más difusas y los resultados varían bastante según el país y el sistema educativo que se analice.

Lo importante es entender que ninguno de estos factores actúa solo, ni de manera determinante.

¿Qué es lo que realmente importa?

Más allá del mes en que naciste, los especialistas coinciden en que el desarrollo cognitivo depende de una combinación mucho más amplia de cosas: el acompañamiento familiar, la calidad de la educación, la alimentación, el juego, la curiosidad, los estímulos que recibiste desde chico y las oportunidades que tuviste para aprender.

Todos esos factores pesan mucho más que cualquier fecha en el calendario.

Una curiosidad, no una sentencia

Que octubre, noviembre y diciembre aparezcan mencionados en algunos estudios es un dato interesante para conversar, no una regla que defina el futuro de nadie.

Nacer en esos meses no garantiza nada, y nacer en cualquier otro tampoco cierra ninguna puerta, cada persona tiene su propio ritmo, su propio recorrido y sus propias condiciones de desarrollo.

Si el tema genera curiosidad, puede tomarse como eso: una lectura interesante para conversar, no para etiquetar ni comparar.

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