Fuerte terremoto de 7.6 grados sacude Japón y hay alertas por posible Tsunami.

En lo que iba a ser un comienzo de año feliz, se vio opacado por un inimaginable suceso en la región de Noto, en la prefectura de Ishikawa, Japón, la naturaleza rugió con fuerza cuando un terremoto de magnitud 7.6 sacudió la zona, desencadenando una serie de eventos sísmicos y generando oleadas de tsunami.

El impacto se registró alrededor de las 16:10, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), sumiendo a la región en la incertidumbre y la urgencia en todo el país.

La Agencia Meteorológica Japonesa (JMA) no tardó en reaccionar, identificando 21 sismos adicionales, todos de magnitud 4.0 o superior, en la región central en poco más de 90 minutos después del evento principal. La cadena de temblores dejó a la población en alerta máxima y desencadenó el protocolo de evacuación ante el riesgo inminente de tsunami.

Oleadas con alturas que alcanzaron hasta 1.2 metros, golpearon el puerto de Wajima, en la prefectura de Ishikawa, aproximadamente 10 minutos después del sismo inicial, marcando el inicio de una situación de emergencia.

La magnitud de la amenaza llevó a la cadena nacional de Japón, NHK, a emitir un llamado urgente: «Todos los residentes deben evacuar inmediatamente a terrenos más elevados».

Las autoridades locales tomaron medidas rápidas para coordinar evacuaciones y garantizar la seguridad de los residentes de la zona.

La propagación de las olas de tsunami se confirmó en las prefecturas de Yamagata, Niigata y Toyama, ampliando la zona de preocupación y movilizando a las autoridades para expandir las medidas de evacuación según fuera necesario. La población, en medio del caos natural, fue instada a seguir de cerca las actualizaciones de las autoridades y seguir las instrucciones.

En este escenario de incertidumbre, la atención se centra en el continuo monitoreo de la actividad sísmica y las condiciones del mar. La coordinación entre las autoridades locales, regionales y nacionales es crucial para mitigar el impacto potencial y brindar apoyo a aquellos afectados por este repentino evento natural.

A medida que la situación sigue evolucionando, la población japonesa enfrenta un recordatorio impactante de la fragilidad de la vida en un archipiélago sísmico. La solidaridad, la preparación y la respuesta rápida se convierten en los pilares para poder sobrellevar este suceso inesperado.

 

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