¿Cuánto tiempo puede sobrevivir una persona atrapada tras un terremoto? Lo que explican los expertos

No hay una respuesta única, según explican especialistas en emergencias, todo depende de varios elementos que se combinan en cada caso: el estado físico de la persona, si sufrió alguna lesión, la cantidad de aire disponible, el acceso a agua, la temperatura del entorno y el tipo de espacio en el que quedó atrapada.

No existe un tiempo exacto para todos los casos.

Los expertos coinciden en algo importante: no se puede fijar un número exacto de horas o días de supervivencia, hay derrumbes en los que las personas son rescatadas en las primeras horas, y también existen casos excepcionales en los que se ha logrado encontrar sobrevivientes después de varios días.

La diferencia suele estar en las condiciones específicas del lugar, cuando la persona cuenta con algo de oxígeno, no presenta lesiones graves y queda en una zona relativamente protegida, sus posibilidades de resistir aumentan.

Por eso, los equipos de búsqueda mantienen sus operativos activos mientras existan señales de que puede haber personas con vida.

Las primeras 24 horas suelen ser clave.

Los especialistas señalan que el primer día después de un terremoto suele ser el momento más determinante para localizar sobrevivientes, durante ese lapso, las condiciones físicas de las personas atrapadas suelen ser más favorables, lo que facilita el trabajo de rescate.

Sin embargo, esto no significa que después de ese periodo se pierdan las posibilidades, con el paso de las horas pueden aparecer el cansancio, la deshidratación o complicaciones derivadas del entorno, pero distintos rescates ocurridos días después de un sismo han demostrado que cada situación es distinta y debe evaluarse de forma individual.

 

El espacio donde queda atrapada la persona puede marcar la diferencia.

Uno de los factores que más influye es la existencia de un pequeño espacio libre entre los escombros, los especialistas lo describen como una zona que evita que el peso de la estructura caiga por completo sobre la persona.

Ese espacio puede permitir respirar con más facilidad, mantener algo de movilidad y resistir mejor hasta que llegue la ayuda, además, puede facilitar que los rescatistas detecten sonidos o señales de vida.

En cambio, si hay acumulación de polvo, poca ventilación o materiales inestables cerca, las condiciones pueden volverse más difíciles.

El agua y la temperatura también influyen.

La falta de agua es uno de los principales riesgos para quienes quedan atrapados, el cuerpo humano, en general, tolera mejor la ausencia de alimento que la falta de hidratación, así que contar con alguna fuente de agua cercana puede ser determinante.

La temperatura del ambiente también juega un papel importante, el calor intenso puede acelerar la deshidratación, mientras que el frío puede representar otros riesgos para la salud.

Por esta razón, los equipos de rescate no solo se concentran en liberar a la persona atrapada, sino también en estabilizarla y evitar complicaciones adicionales durante el proceso.

Por qué algunos rescates avanzan con cautela.

Los especialistas en emergencias médicas explican que, cuando una parte del cuerpo permanece comprimida durante un tiempo prolongado, es necesario que personal médico evalúe la situación antes de completar el rescate, este cuidado adicional busca evitar complicaciones al momento de liberar a la persona.

Es una de las razones por las que algunas operaciones parecen avanzar lentamente, aunque desde afuera pueda dar la impresión de que todo debería resolverse con mayor rapidez, en realidad se trata de un proceso cuidadoso, pensado para proteger la salud del sobreviviente.

Casos que mantienen viva la esperanza.

A lo largo de los años se han registrado rescates que sorprendieron incluso a quienes trabajan en este campo, después de distintos terremotos, se ha logrado encontrar con vida a personas varios días después del suceso, especialmente cuando permanecieron en espacios con algo de aire y sin lesiones de gravedad.

Estos casos no significan que todas las situaciones se comporten igual, pero ayudan a explicar por qué las labores de búsqueda pueden continuar incluso cuando ya pasaron muchas horas desde el sismo.

Una carrera contra el tiempo.

Sobrevivir atrapado tras un terremoto depende de una combinación de factores, y no existe una fórmula exacta que aplique a todos los casos por igual.

Lo que sí queda claro, según los especialistas, es que las primeras horas son fundamentales, que el acceso al aire y al agua puede marcar una gran diferencia, y que el trabajo coordinado entre rescatistas y personal médico resulta esencial para aumentar las posibilidades de salvar vidas.

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