Una película intensa y sincera que rompe con la idea del amor ideal y te invita a reflexionar sobre tus vínculos personales.

Hoy en día, el amor parece funcionar más como un algoritmo que como un impulso genuino. Buscamos una pareja, claro, pero solo si cumple con nuestros filtros esenciales: estabilidad económica, compatibilidad de valores, proyectos de vida similares, inteligencia emocional, atractivo físico y, cuando queda espacio, un toque de magia real.

En medio de esta realidad, aparece Materialists, la nueva película de Celine Song (Past Lives), una propuesta que va más allá de narrar una historia: te desafía, te remueve y pone en duda esas ideas confortables que tenemos sobre el amor, la seguridad emocional y aquello que creemos que merecemos.

Cuando el amor se parece más a un negocio

Materialists presenta un triángulo amoroso aparentemente tradicional, pero lo aborda desde una perspectiva totalmente distinta. Lucy (Dakota Johnson) es una matchmaker que ha transformado el amor en un proceso casi empresarial: une a las personas según ingresos, estatura, apariencia y otros filtros precisos. Logra encontrar parejas ideales para todos menos para ella misma. Cuando Harry (Pedro Pascal), un millonario carismático, le ofrece a Lucy una vida llena de comodidad y lujo aquello que siempre pensó que había ganado con su esfuerzo, ella se desestabiliza. No porque él no sea suficiente, sino porque no siente que merece ese supuesto “premio”. Lo que parecía el escenario ideal se transforma en un reflejo incómodo. Y surge la duda: ¿lo deseaba a él… o lo que él simbolizaba?

En el lado opuesto aparece John (Chris Evans), su ex, un hombre emocionalmente presente pero sin riqueza ni reconocimiento social. Lucy terminó la relación porque él no podía ofrecerle la vida que ella pensaba que merecía. Sin embargo, con el paso de los años, la chispa entre ellos sigue intacta. Y aunque él sigue siendo el mismo, es Lucy quien vuelve a buscarlo, dejando flotando una duda inevitable: ¿en el amor pesa más la estabilidad o la verdadera conexión emocional?

El amor como una lista de requisitos

La película actúa como una crítica penetrante aunque presentada bajo el disfraz de una comedia romántica al modo en que entendemos el amor hoy. Revela que, en muchas ocasiones, nuestras elecciones sentimentales responden más a lo que pensamos que “debería ser” que a lo que verdaderamente sentimos. Deseamos amar, sí, pero también queremos que ese amor venga acompañado de éxito, atractivo y aprobación social.

Ambientada en una Nueva York tan sofisticada como caótica, la película profundiza en algo que muchos cargamos en silencio: la idea de que elegimos pareja no por amor auténtico, sino por el miedo a quedarnos rezagados, a no encajar o a no cumplir con las expectativas que otros han colocado sobre nosotros.

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