En la tormenta: cuando el reloj corre más rápido que el viento

Hay amenazas que se ven venir desde lejos y otras que dejan apenas tiempo para reaccionar, en la tormenta, estrenada en 2021 y conocida originalmente como 13 Minutes, pertenece al segundo grupo: un pueblo de Oklahoma, un tornado poderoso y una cuenta regresiva que no admite pausas.

Se trata de una coproducción estadounidense-canadiense escrita y dirigida por Lindsay Gossling, con una duración aproximada de 108 minutos, mezcla drama, suspenso, supervivencia y cine de catástrofes. Además, reúne a nombres conocidos como Amy Smart, Thora Birch, Peter Facinelli, Anne Heche y Paz Vega.

Conviene ajustar expectativas desde el principio, quien busque únicamente escenas de destrucción quizá se lleve una sorpresa, porque el interés se reparte entre el fenómeno y la gente que vive en su camino. Repasemos de qué trata, qué ofrece y a quién puede interesarle.

La trama: un pueblo y una advertencia.

Todo ocurre en Minninnewah, una localidad ficticia de Oklahoma, hasta allí avanza un tornado de gran potencia, y los habitantes reciben un aviso tan simple como inquietante: les quedan 13 minutos para encontrar refugio.

A partir de ese momento, la historia deja de ser un retrato tranquilo de pueblo y se convierte en una sucesión de decisiones apresuradas. Algunos intentan llegar a un lugar seguro, otros buscan a los suyos antes de ponerse a salvo. No se adelanta aquí quién logra qué, porque buena parte del interés está en descubrirlo.

El significado de los 13 minutos.

El título original lo dice todo. Trece minutos es poco tiempo para casi cualquier cosa, y mucho menos para resguardarse de un tornado. Ese plazo funciona como el motor de la tensión y le da al relato un pulso constante.

Lo interesante es cómo se estira o se encoge según quién lo viva. Para alguien que está cerca de un refugio, el margen puede parecer suficiente. Para quien está lejos de casa o no sabe dónde están sus seres queridos, cada minuto pesa el doble. Esa diferencia de percepción es una de las ideas más claras de la propuesta.

Cuatro familias, un mismo destino.

En lugar de apoyarse en un único protagonista, Gossling construye un mosaico con las historias conectadas de cuatro familias. Cada una llega al momento crítico con sus propias preocupaciones, y el peligro termina uniendo caminos que parecían separados.

Dentro de ese conjunto, dos personajes están ligados directamente a la emergencia: Kim, responsable de coordinar las emergencias, y Brad, un meteorólogo local. Ellos representan la parte técnica y organizativa de la alerta. Alrededor suyo se mueven otros vecinos que viven la advertencia desde sus casas, sus trabajos y sus propios conflictos.

El reparto.

Amy Smart interpreta a Kim y Peter Facinelli da vida a Brad. Thora Birch es Jess, Anne Heche encarna a Tammy y Trace Adkins interpreta a Rick. Paz Vega completa el grupo principal como Ana.

La lista continúa con Sofia Vassilieva, Will Peltz, Davi Santos, Yancey Arias y Shaylee Mansfield, es un elenco numeroso, algo lógico en un relato coral, y esa abundancia explica en parte el carácter fragmentado de la narración.

Más allá del desastre: los temas sociales

El tornado es el eje, pero no el único asunto. La cinta se detiene en las relaciones familiares y asoma a temas como la inmigración, los prejuicios, la maternidad, la discapacidad y la intolerancia.

Son asuntos delicados que buscan dar espesor a los personajes y recordar que nadie llega a una crisis con la mente en blanco. Cada quien carga con su historia, sus tensiones y sus miedos. Por eso está clasificada para mayores de 13 años: incluye escenas de peligro, algunas imágenes de personas heridas, lenguaje fuerte y temas adultos. No es una opción recomendable para el público infantil.

La mirada de Lindsay Gossling.

Gossling firma el guion y la dirección, lo que le da al conjunto una visión bastante personal. La producción se rodó en Oklahoma, un escenario que aporta autenticidad al paisaje y refuerza la sensación de que esas tormentas forman parte del entorno.

La directora opta por un enfoque coral y humano, más interesado en las reacciones de la gente que en el espectáculo puro. Es una decisión arriesgada, porque exige paciencia al espectador, pero también es la que define su identidad.

¿Vale la pena verla?.

Depende de lo que se busque, quien disfrute del cine de catástrofes con peso dramático probablemente encuentre aquí una opción atractiva, sobre todo por su ritmo de cuenta regresiva y su duración contenida.

Las opiniones, sin embargo, estuvieron divididas, el motivo principal fue la cantidad de historias y de asuntos sociales que intenta desarrollar a la vez: para algunos aporta riqueza, mientras que para otros diluye la tensión y deja ideas sin explorar a fondo.

Una buena forma de decidirlo es esta: si prefieres personajes y conflictos humanos antes que el puro despliegue visual, merece una oportunidad. Si esperas acción ininterrumpida, es posible que te resulte irregular. En cualquier caso, ofrece una premisa clara y un plazo de 13 minutos que se queda en la cabeza.

Deja una respuesta